Pasarán los años y nunca jamás el fatídico día del 11 de septiembre del 2001 será olvidado en los Estados Unidos, no sólo por el impacto de los ataques horribles de desalmados terrorístas, sino por el dolor profundo que marcó la vida de millones de norteamericanos, especialmente miles de familias que perdieron familiares en la tragedia.

Ese día miles de personas, especialmente trabajadoras de toda clase de profesiones y servicios, de ambos géneros y muchas ilusiones hacia el futuro, ingresaron a esos dos edificios con el entusiasmo y la alegría de trabajar, ofrecer lo mejor de sí para desarrollar las empresas y/o servir para ganarse el sustento y mantener a su familia. De repente, la mentalidad asesina de los enfermos de odio a nuestra cultura y nuestro país, se los llevaron…sin ni siquiera dar su último adios o suspiro…

Hoy y siempre recordaremos el 11 de septiembre del 2001, especialmente porque al hacerlo mantenemos viva esa solidaridad humana con las familias mutiladas y marcadas para siempre con el dolor de perder sus seres queridos.

Miles de los nuestros cayeron en las torres gemelas de Nueva York. Millones seguimos esperanzados de que las autoridades mantengan los más altos niveles de supervisión, vigilancia y cuidado procurando nuestro legítimo derecho a vivir protegidos y en Paz en nuestra gran nación!

Que viva la vida! Que Dios bendiga a los Estados Unidos de América!