LOS ÁNGELES, 27 de septiembre.- La cadena de inmigración familiar a Estados Unidos supuso la llegada de unos 20 millones de personas en los últimos 35 años, por lo que sobrepasó ampliamente a los nuevos migrantes, según un informe presentado hoy que sugiere eliminar este sistema de ingreso legal al país.

El análisis, elaborado por la organización de corte conservador y antinmigrante Centro para Estudios de Inmigración (CIS), calculó que de los 33 millones de inmigrantes admitidos legalmente en Estados Unidos entre 1981 y 2016, cerca de 20 millones (el 61 %) lo hicieron por lazos familiares.

Los cónyuges y los padres de ciudadanos son las dos principales fuentes de esta cadena de inmigración familiar, apuntan.

“Una de las mayores categorías de inmigración familiar son los cónyuges de ciudadanos estadounidenses”, señaló a Efe Jessica Vaughan, directora de Estudios de Políticas de CIS y autora principal del informe.

Según explicó Vaughan, el número de padres de ciudadanos estadounidenses que han emigrado al país ha aumentado “notablemente”, de cerca de 42.000 en 1986 a más de 125.000 en 2015.

El índice multiplicador varía dependiendo de los países de origen de los inmigrantes legales originales, explicaron, siendo México el de factor más alto.

La cadena migratoria ha aumentado el índice promedio de edad de los nuevos residentes amparados. En la década de 1980, el 17 % del total de los inmigrantes era mayor de 50 años, mientras en la década de 1990 pasó al 21 %.

El estudio también consideró el efecto que tendría la legalización de los beneficiarios del amparo Acción Diferida (DACA), que la Casa Blanca anunció que cancelará en marzo próximo e instó al Congreso a que apruebe una ley que regularice de manera permanente a los jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños.

En su análisis, CIS calculó que si se concreta esta legislación, que califica de “amnistía” para los cerca de 700.000 beneficiarios de DACA, se podría llegar a añadir hasta 1,4 millones de “nuevos inmigrantes basados en la familia”.

Otro estudio presentado hoy por la Federación para la Reforma de la Inmigración Estadounidense (FAIR), calculó que “la inmigración ilegal cuesta 116.000 millones de dólares anuales” a los contribuyentes del país.

El análisis tuvo en cuenta los impuestos relacionados con un estimado de 7 millones de trabajadores indocumentados así como los costos de sus niños y familiares en términos de educación, servicios médicos y subsidios, entre otros.

Según el informe, los tres estados que pagan los costos más altos por los indocumentados son California (23.000 millones de dólares), Texas (10.900 millones de dólares) y Nueva York (7.500 millones de dólares).

El reporte de CIS recomendó eliminar todas las categorías de visas de inmigrantes y de residentes reservadas para los miembros de la familia extensa de inmigrantes anteriores, así como el programa de la “lotería de visas”.

“Juntas, estas reformas reducirían la inmigración en 135.000 por año, o un poco más del 13 %”, concluyó Vaughan. EFE