Alí Jamenei

TEHERAN, 2 de enero.- El guía supremo de Irán, Alí Jamenei, rompió su silencio este martes acusando a los “enemigos” de su país de unirse para dañar al régimen, en el sexto día de un gran movimiento de protesta marcado por la violencia.

Nueve personas murieron durante la última noche en el centro de Irán, donde los manifestantes intentaron tomar por asalto una comisaría.

En total 21 personas, entre ellas 16 manifestantes, murieron desde el jueves, cuando empezaron en la ciudad de Mashhad (noreste) las protestas contra las dificultades económicas y el poder, que luego se extendieron por todo el país.

Aunque Teherán, la capital, se ha visto menos afectada, las autoridades anunciaron 450 detenciones desde el sábado.

En su primera declaración desde el inicio de las protestas, el ayatolá Jamenei aseguró en la televisión oficial que “los enemigos (de Irán) se han unido y están usando todos sus medios, su dinero, sus armas, sus políticas y sus servicios de seguridad para crear problemas para el régimen islámico”.

“El enemigo siempre está buscando una oportunidad y cualquier grieta para infiltrarse y golpear a la nación iraní”, añadió.

El presidente estadounidense, Donald Trump, que ha hecho de Irán una de sus bestias negras, ha reaccionado ya varias veces a las manifestaciones.

En su último tuit este martes aseguró que “el pueblo de Irán está finalmente actuando contra el brutal y corrupto régimen iraní”. “La gente tiene poca comida, una gran inflación y no tiene derechos humanos”, agregó.

La respuesta iraní no se hizo esperar: “En lugar de perder el tiempo enviando tuits inútiles e insultantes contra los otros pueblos, (Trump) debería ocuparse de los problemas internos de su país, en particular el asesinato diario de decenas de personas y los millones de hambrientos y sin hogar” en EEUU, lanzó Bahram Ghassemi, responsable del Ministerio de Relaciones Exteriores.

– ‘Más duro’ será el castigo –

El principal grupo reformista iraní, presidido por el expresidente Mohamad Jatami, condenó la violencia de los “alborotadores” que “aprovecharon las manifestaciones y las protestas pacíficas para (…) destruir bienes públicos e insultar los valores religiosos y nacionales sagrados”. También denunció el apoyo de “los enemigos del pueblo iraní, con Estados Unidos a la cabeza (…) a las acciones violentas”.

Según la televisión estatal, seis manifestantes murieron en enfrentamientos durante la noche con las fuerzas de seguridad, cuando intentaban tomar por asalto una comisaría en Qahderiyán, en la provincia de Isfahán.

En Jomeini Shahr, una ciudad de la misma región del centro del país, un niño de 11 años murió y su padre resultó herido por disparos de manifestantes.

Un miembro de los Guardianes de la Revolución murió y otro resultó herido por disparos de un fusil de caza en Kahriz Sang, en el centro del país. Las autoridades también anunciaron la muerte de un policía por disparos de un arma de caza en Nayafabad.

Cada día que pasa, el crimen de las personas detenidas es cada vez más grave y su castigo será más duro. No los consideramos como personas que protestan para reclamar sus derechos sino como personas que atacan al régimen”, dijo el jefe del tribunal revolucionario de Teherán, Musa Ghazanfarabadi, citado por la agencia Tasnim.

– ‘Contrarrevolucionarios’ –

“Animado por el pueblo iraní que ejerce su derecho fundamental a manifestarse de forma pacífica”, el Gobierno de Canadá llamó a “las autoridades iraníes a apoyar y hacer respetar los derechos democráticos y humanos”.

Los responsables iraníes acusan a “alborotadores” armados de infiltrarse en las manifestaciones mientras que algunos dirigentes culpan de los disturbios a “contrarrevolucionarios” instalados en el extranjero.

El general Rasul Sanairad, responsable político de los Guardianes de la Revolución, acusó en particular a los Muyahidin del Pueblo de Irán, una organización en el exilio, y a grupos monárquicos del extranjero de “estar detrás” de las protestas, según la agencia Tasnim.

Estas protestas son las más importantes desde el movimiento de 2009 contra la reelección del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad. Para frenarlas, las autoridades decidieron bloquear las aplicaciones Telegram e Instagram que los manifestantes usan para organizar las manifestaciones.

El presidente Hasan Rohani acusó a una “pequeña minoría” de “agitadores” de ser responsables de las manifestaciones pero aseguró que el gobierno está dispuesto a “resolver los problemas de la población”, en particular el desempleo, que afecta al 12% de la población activa.

Rohani, elegido en mayo para un segundo mandato, ha sacado al país del aislamiento internacional gracias al levantamiento de sanciones internacionales, posible por el histórico acuerdo de 2015 con las potencias internacionales. Pero el acuerdo no conllevó la mejoría económica esperada.