BEIJING — Las autoridades en Beijing han empezado a desahuciar de forma generalizada a trabajadores inmigrantes llegados de otras partes del país, desatando la indignación pública por cómo se trata a personas de las que depende la ciudad para construir rascacielos, atender a los niños y otros puestos de trabajo con bajo salario.

Familias enteras han sido desahuciadas, a menudo con escaso preaviso para organizar el traslado de sus pertenencias en pleno invierno, según varios trabajadores entrevistados por The Associated Press. Muchos tuvieron que apilar sus muebles, bolsas, ropa de cama, ropa y otros artículos en sobrecargadas camionetas, abandonando utensilios de cocina y otros objetos que no cabían.

“Nos llamaron a las 5 de la madrugada y para las 8 de la mañana habían llegado con el equipo de demolición”, dijo Bi Yan’ao, un trabajador inmigrante de 54 años que ha vivido 13 años en Beijing, describiendo cómo había tenido que mudarse de su departamento en Daxing en apenas unas horas la semana pasada.

“En apenas una hora allanaron un trecho de 100 metros (300 pies) de terreno. Qué miedo da eso”, añadió.

Después de eso, Bi fue a trabajar con un familiar en una tienda vendiendo productos cosméticos, pero esta semana les dijeron que tenían un par de días para marcharse. El lunes por la noche, Bi estaba de pie en la tienda mirando las cajas de mercancías a su alrededor, sin saber qué hacer. Se le saltaban las lágrimas.

“Quiero llorar”, dijo. “Ya no me queda nada”.

La ciudad inició la semana pasada una campaña de 40 días para desalojar a los inquilinos de edificios que se consideran inseguros, después de que un gran incendio matara a 19 personas en unos apartamentos arrendados sobre todo por trabajadores inmigrantes chinos con empleos humildes.

La mayoría de los inquilinos que viven en ese tipo de casas, a las afueras de la ciudad, son personas de zonas más pobres de China que trabajan en fábricas, construcción, reparto, limpieza o peluquería. Otros gestionan pequeños negocios mayoristas y tiendas que venden artículos baratos. Algunos viven en la ciudad desde hace años con sus hijos.

La campaña de desahucios ha provocado críticas generalizadas en internet y un grupo de intelectuales ha firmado una carta abierta al gobierno central, instando a la ciudad a detener los desahucios y ofrecer alojamiento temporal para los inmigrantes.

Uno de los firmantes, el analista político independiente Zhang Ligan, dijo que el malestar muestra que el rápido crecimiento económico ha producido una enorme acumulación de riqueza y una creciente desigualdad y sensación de injusticia.

La Administración de Seguridad Laboral de Beijing ha negado que la campaña vaya dirigida contra inmigrantes de bajos ingresos y afirma que afecta a todos los edificios inseguros de la ciudad.

El gobierno municipal dijo el año pasado que tenía previsto limitar la población a 23 millones de personas para 2020 y reducir en un 15% el número de habitantes en seis importantes distritos.

Por su parte, el portavoz del China Labor Bulletin Geoffrey Crothall señaló que los desahucios forman parte de los esfuerzos del gobierno por hacer nuevas promociones de bienes raíces y aprovechar los precios al alza de los terrenos. Con los desahucios, el gobierno está expulsando en la práctica al núcleo de la fuerza laboral de la capital, explicó.

“Beijing necesita trabajadores inmigrantes para hacer todos los trabajos de servicios de bajo costo de los que dependen los habitantes de clase media”, dijo Crothall. “Pero si los expulsas por completo de la ciudad, entonces no habrá nadie para hacer esos trabajos”.AP

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