WASHINGTON, 5 de septiembre.- Derecho al aborto, armas e inmunidad presidencial: el candidato conservador de Donald Trump a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, trató de tranquilizar el miércoles sobre los temas espinosos mostrando su “independencia” sin convencer a los senadores demócratas en el segundo día de la audiencia para su confirmación.

Interrumpido en varias ocasiones por los manifestantes que gritaban, Kavanaugh abordó rápidamente el asunto clave de su lealtad al presidente de Estados Unidos, quien lo nominó, ante la Comisión Judicial del Senado de Estados Unidos.

El tema es tanto más sensible cuanto la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la campaña presidencial de 2016 ha ido estrechando el círculo de Donald Trump.

“La primera cualidad de un buen juez en nuestro sistema constitucional es la independencia”, declaró solemne Kavanaugh, de 53 años. “Nadie está por encima de la ley en nuestro sistema constitucional”, agregó el juez con un ejemplar de la Constitución del país en la mano.

Luego él mismo citó entre los “más grandes momentos jurídicos estadounidenses” el juicio EEUU vs. Nixon, que obligó al presidente republicano, en 1974, a obedecer a la justicia entregando sus grabaciones.

En un momento de intensa “presión política, el tribunal defendió la independencia de la justicia”, subrayó, y señaló que el jefe del Tribunal Supremo fue designado por Richard Nixon.

No obstante, cuando la senadora demócrata Dianne Feinstein le preguntó directamente si un presidente en ejercicio debería ser obligado a obedecer el mandato de un juez, Brett Kavanaugh se abstuvo de responder “una pregunta hipotética”.

Ese argumento, ya utilizado por varios candidatos anteriores al máximo tribunal estadounidense para evitar profundizar, fue por ende insuficiente para convencer a los demócratas, a los que preocupa la opinión expresada en 2009 por el juez Kavanaugh respecto a que iniciar procedimientos judiciales contra un presidente en ejercicio planteaba “serias cuestiones constitucionales” debido a que ello entorpecía su trabajo.

– Visión “aterradora” sobre las armas –

El derecho al aborto estuvo presente durante el segundo día de audiencia de Brett Kavenaugh, un católico practicante, elegido por Donald Trump de una lista aprobada por asociaciones conservadoras

“Nuestro cuerpo, nuestra elección”, gritó en la sala una manifestante a favor del aborto, vestida con un sombrero blanco y una túnica roja como los personajes de la serie “El Cuento de la Criada” (“The Handmaid’s tale”), antes de ser expulsada.

El juez dijo “entender la importancia del problema”. “No vivo en una burbuja”.

“Mis creencias personales no son pertinentes en la forma en que juzgo los casos”, dijo.

Luego comenzó un largo argumento para explicar que respetaba “profundamente” el valor de los precedentes jurídicos, en particular el histórico fallo Roe vs. Wade, que legalizó el aborto en todo Estados Unidos en 1973.

También en este caso se cuidó, sin embargo, de no dejar en claro si consideraba que el aborto estaba establecido en la ley.

“Si es confirmado, sería una victoria para los activistas que quieren acabar con el derecho de las mujeres de tomar sus propias decisiones sobre su salud”, escribió en Twitter durante la sesión la excandidata presidencial Hillary Clinton.

Consultado posteriormente sobre su polémica opinión, como magistrado, sobre que las armas semiautomáticas pudieran ser prohibidas, Kavanaugh condenó los tiroteos que enlutan regularmente las escuelas estadounidenses, pero reiteró el argumento de que el uso de estas armas estaban lo suficientemente extendido como para cuestionar su uso en la actualidad.

Una visión “aterradora”, reaccionó en Twitter el senador demócrata Bob Menendez.

Los republicanos tienen una estrecha mayoría (51-49) en el Senado, que les da la última palabra sobre los nombramientos presidenciales, de por vida, a la Corte Suprema.

Gracias a esta mayoría, la Casa Blanca espera una confirmación rápida. Pero un puñado de senadores podría inclinar la votación de una manera u otra: dos republicanos que defienden el derecho al aborto y de tres a cinco demócratas que enfrentan una dura reelección en los estados trumpistas.

“Es un juez extraordinario”, declaró Donald Trump a periodistas sobre Kavanaugh. Los demócratas “deberían realmente aceptarlo”.

Los nueve magistrados de la Corte desempeñan un papel crucial porque ellos deciden sobre los problemas sociales más candentes. La designación de Kavanaugh podría romper el balance de fuerzas temporal e inclinar al tribunal hacia el ala conservadora por varias generaciones.

Juez desde hace más de una década en la Corte de Apelaciones de Washington, Brett Kavanaugh trabajó anteriormente en la Casa Blanca como asesor del presidente republicano George W. Bush.

Siendo aún un joven abogado, ayudó a redactar a finales de la década de 1990 el informe del abogado Kenneth Starr, al que se atribuye en buena medida haber abierto la vía que culminó con el juicio a Bill Clinton por su relación con la pasante Monica Lewinsky.AFP

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