BEIJING, 30 de diciembre.- El Tribunal Supremo en China se ocupará, por primera vez, de los casos sobre propiedad intelectual, anunció el gobierno, una cuestión que está en el centro de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

El vicepresidente del Tribunal Supremo Luo Dongchuan indicó el sábado que a partir del comienzo de 2019, esta corte se encargará de las apelaciones sobre casos de derecho de propiedad intelectual, según la agencia oficial Xinhua. Estos casos antes eran juzgados por los altos tribunales provinciales.

Esta decisión “contribuirá a evitar la irregularidad de las demandas judiciales y a mejorar la calidad y eficacia de los procesos”, detalló Luo.

En 2017, los tribunales chinos trataron en total 213.480 casos sobre robos de propiedad intelectual, es decir un 40% más que en 2016, según Xinhua.

Washington y Pekín intentan actualmente encontrar una salida negociada a su guerra comercial, que creó preocupaciones en los mercados mundiales.

Ambos países se sumieron en una guerra comercial despiadada con un alza de los aranceles sobre productos de un valor de más de 300.000 millones de dólares en total, pero sus dirigentes lograron en diciembre, durante la cumbre del G20 en Argentina, una tregua de 90 días para negociar.

Durante mucho tiempo, Estados Unidos, al igual que la Unión Europea, criticó a China su laxismo en la protección de los derechos de propiedad intelectual. La transferencia forzada de tecnología fue otro motivo de discordia para las compañías extranjeras en China.

China prevé una serie de medidas para evitar el robo de propiedad intelectual, en particular la protección de patentes, de marcas registradas o de derechos de autor.

La ley relativa a las patentes fue modificada, multiplicando por cinco el monto de las indemnizaciones.

Otro proyecto de ley examinado en el parlamento da a las víctimas de robo de propiedad intelectual el derecho a reclamar por daños y prejuicios.

El parlamento examina también una nueva ley que rige las inversiones extranjeras, que impediría la transferencia forzada de tecnología y acordaría a las empresas extranjeras los mismos derechos que a las compañías chinas.

Fuente: AFP