Nos preocupamos por la variedad de comida a ofrecer, las recetas de la abuela y una serie de ideas para atraer el encanto “gourmet” para nuestra familia, pero al momento de compartir hay detalles importantes a considerar: LA MESA.

La mesa de Navidad tiene un gran significado, ya que alrededor de ella se junta la familia (y los amigos) para celebrar juntos estas fiestas. Debe ser elegante, reflejar tu estilo y ser práctica. Y, por supuesto, ten en cuenta que la mesa de Nochebuena y la de Nochevieja son diferentes, ya que la segunda admite un toque más festivo y lúdico, alejado del clásico rojo y apostando por los brillos de dorados y plateados.

Todo tiene un principio…

… ¡Y un final! Y en el caso de la mesa de Navidad hay que empezar de abajo hacia arriba. Es decir, primero el mantel y después elegir la vajilla y la cristalería. Lo que quieres.. o simplemente lo que tengas! Lo importante es el amor con el que estás preparando ese momento familiar, no lo olvides!

Respecto a este puedes apostar por un modelo clásico (el blanco de hilo heredado es siempre sinónimo de éxito), por uno de color (incluso el negro se asoma estas navidades a nuestra mesa) de fibras naturales. También puedes apostar por individuales (dan mucho juego visual) o directamente por prescindir de él. Eso sí, esta opción sólo es válida para el estilo provenzal o si no se trata de una mesa de caoba de gran valor, ya que temblarás ante un vaso de vino que se derrame.

LA MESA PERFECTA, A TU ESTILO ES LA MEJOR!

Te puedes dejar llevar por las tendencias y las modas, incluso las más atrevidas, pero la armonía y la lógica deben dirigir tus pasos. El mantel ­–recuerda que lo ideal es que llegue hasta el suelo– define, en parte, el resto. De manera que si es liso, puedes jugar con los motivos y los acabados en el resto, mientras que si tiene dibujos, deberás intentar que los demás elementos sean lisos o, al menos, poco recargados. Utiliza el sentido común para distribuir copas, vajilla y cubertería, adaptándolos al menú que vas a servir, de forma que no haya cubiertos de más, que abarroten la mesa, pero tampoco de menos. Respecto a los objetos decorativos, deben adornar sin entorpecer la comunicación entre los comensales ni ocupar su ‘espacio’. Distribúyelos de manera estratégica, que se note su presencia, pero que no molesten a lo largo de la velada.

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Sea de tipo clásica, nórdica, natural, sofisticada o ‘kitsch’, el estilo de tu mesa debes marcarlo tú y no siempre tiene que ser el mismo. Puedes jugar con el clásico para los días más familiares (24 y 25) y sacar tu lado más ecléctico y original el 31 y Año Nuevo. Lo importante es encontrar la armonía y el equilibrio, eso sí. Estos días es el momento de desempolvar tus mejores piezas y manteles y lucirlos como se merecen. No lo dudes y si tienes una vajilla muy especial, haz que destaque y conviértela en la protagonista de tus cenas o comidas.

Cree su propio estilo! Estas son algunas ideas!