WASHINGTON, 7 de noviembre.- El demócrata Ralph Northam ganó el martes una encarnizada carrera por la gobernación de Virginia, venciendo a un republicano que adoptó algunas de las tácticas combativas del presidente Donald Trump en un potencial anticipo de las elecciones de mitad del mandato del próximo año.

Northam, subgobernador del estado, superó una andanada de ataques de propaganda del republicano Ed Gillespie, quien criticó al demócrata en temas como la inmigración, el crimen de las pandillas y las estatuas de líderes confederados.

La victoria de Northam, en un estado que la demócrata Hillary Clinton ganó por 5 puntos porcentuales en la elección presidencial de 2016, fue un estímulo para los demócratas, que estaban desesperados por entusiasmar a sus bases para resistir la influencia de Trump.

Los demócratas ya habían perdido cuatro elecciones especiales al Congreso previamente este año.

En una señal de lo mucho que estaba en juego, Trump hizo una pausa durante su gira por Asia para enviar textos en Twitter y grabar mensajes para apoyar a Gillespie, un expresidente del partido republicano a nivel nacional. Trump había apoyado a Gillespie, pero no hizo campaña con él.

La carrera en Virginia se destacó en una noche que también incluyó la elección de gobernador de Nueva Jersey, donde el demócrata Phil Murphy, un exbanquero de inversión y embajador en Alemania, venció a la republicana Kim Guadagno.

Murphy había prometido contrarrestar a Trump en Nueva Jersey, un estado de tendencia demócrata, y Guadagno se vio perjudicada por su asociación con el impopular gobernador actual, el republicano Chris Christie.

En otras elecciones locales, sondeos apuntan a que los alcaldes demócratas Bill de Blasio en Nueva York y Marty Walsh en Boston ganarían fácilmente la reelección, en tanto, los votantes también elegían alcaldes en Detroit, Atlanta, Seattle y Charlotte, Carolina del Norte.

El reelegido alcalde demócrata de Nueva York desafía a Trump

El alcalde de Nueva York, el demócrata Bill de Blasio, obtuvo una fácil reelección este martes en la capital financiera estadounidense e inmediatamente prometió combatir a Donald Trump.

De Blasio, que durante toda la campaña se mostró como defensor de los neoyorquinos ante el presidente estadounidense, superó ampliamente con un 66,1% de los votos a su rival republicana Nicole Malliotakis, que sumó el 28,1% de los sufragios tras el escrutinio del 97% de los centros de votación, según los medios locales.

Pese a una escasa participación, el alcalde saliente, un ítalo-estadounidense de 56 años, estimó que el ser reelegido por los neoyorquinos “envía un mensaje a la Casa Blanca”, un año exactamente después de la elección de Donald Trump.

“Si usted se vuelve contra los valores de su ciudad natal, su ciudad resistirá”, dijo De Blasio dirigiéndose al presidente, nativo de Nueva York, bajo los aplausos de sus seguidores reunidos en el Brooklyn Museum.

“Vamos a defender el sistema de salud”, precisó el alcalde demócrata, en alusión a los esfuerzos de Trump por desmantelar el denominado Obamacare.

“Vamos a defender a los inmigrantes (…) ¡Cuando los inmigrantes son atacados, somos todos nosotros los atacados”!, aseguró.

“¡Gritemos victoria para que nos escuchen en Nueva Jersey! ¡Gritemos victoria para que nos escuchen en Virginia”, se congratuló De Blasio.

Este demócrata de 1,97 metros de estatura, oriundo de Brooklyn fue en su primera elección en 2013 el primer demócrata en ganar en Nueva York después de 20 años.

El martes, se convirtió en el primer demócrata en ser reelegido desde que lo hizo Ed Koch en los años 1980.

Aunque fue criticado por ser demasiado aburrido o muy de izquierda para la primera ciudad estadounidense, que tiene 8,5 millones de habitantes y un presupuesto de 85.000 millones de dólares, la reelección de De Blasio en el bastión demócrata de Nueva York era ampliamente esperada, ante la falta de pesos pesados que le amenazaran.

La joven legisladora republicana Nicole Malliotakis, de 35 años, que solo lo superó en uno de los cinco grandes barrios de Nueva York, en Staten Island, de donde es oriunda, reconoció rápidamente su derrota.
“Podremos haber perdido la elección, pero hicimos escuchar nuestra voz y continuaremos luchando por aquellos que creyeron en nosotros”, dijo ante sus seguidores.

Los observadores destacaron sin embargo que esta mujer de origen greco-cubano había realizado una campaña más que honorable, al ser una desconocida del gran público hasta hace pocos meses. Y que los republicanos deberían contar con ella.

De Blasio, un demócrata más cercano a un detractor de Wall Street como Bernie Sanders que a Hillary Clinton, prometió trabajar para poner en marcha sus promesas de campaña: comenzando con la continuación de su programa de apertura de escuelas públicas a niños de tres años, una minirevolución en Estados Unidos que constituyó su mayor éxito durante su primer mandato.

También prometió modernizar el metro neoyorquino, ante los fallos que generan cada vez más desprestigio, a través de “un impuesto a los millonarios”.

Pero tendrá por delante un duro trabajo para no perder a su electorado blanco y a las grandes fortunas que representan un componente clave de la vitalidad neoyorquina.

Este alcalde, casado con una mujer afroamericana, que introduce en sus discursos públicos algunas palabras en español, es muy popular entre la población negra e hispana, que representa al 53% de los neoyorquinos.

Pero entre los blancos, que suman un 33% de la población, ha sido muy criticado.

Muchos no vacilan en señalar que no está a la altura de su predecesor Michael Bloomberg, el millonario etiquetado como independiente que estuvo 12 años al frente de la alcaldía de la ciudad.

“De Blasio no es malo, generalmente hace lo que debe hacerse”, precisó antes de la elección Kenneth Jackson, especialista en historia de Nueva York en la Universidad de Columbia.

Pero su predecesor, Michael Bloomberg, “colocó el listón muy alto” y su sucesor “no pudo convencer a la élite financiera de la ciudad de que tomaba en serio sus intereses”, puntualizó.(AFP)