Ecuador confirmó este viernes el asesinato en cautiverio de los dos periodistas y el chofer del diario El Comercio, y lanzó con Colombia una ofensiva militar en la frontera donde habían sido secuestrados por disidentes de las FARC.

Nunca antes este país había sido víctima con tanta crueldad de la violencia derivada del narcotráfico que enfrenta Colombia.

El presidente Lenín Moreno decretó un duelo de cuatro días, horas después de anunciar -visiblemente dolido- que tenía “información que confirma el asesinato de nuestros compatriotas”.

Frente a la sede de gobierno, un centenar de personas participó más tarde en una vigilia nocturna. Varios periodistas portaban en las manos velas encendidas.

“Estamos muy dolidos. Ellos fueron a hacer su trabajo, a investigar, no para que los maten ni los secuestren”, declaró a la AFP Santiago Tello, que conocía a dos de los asesinados de cuando trabajó en El Comercio.

Moreno se dirigió a un país consternado tras cumplirse el plazo de 12 horas que le había dado a los captores, un frente disidente de la guerrilla de las FARC comandado el ecuatoriano Walter Artízala, conocido como Guacho, para que entregaran pruebas de vida de los rehenes.

Resultado de imagen para guacho farc ecuador

El jueves las fotografías de tres hombres encadenados y ejecutados ya anticipaban lo peor.

El periodista Javier Ortega (32), el fotógrafo Paúl Rivas (45) y el conductor Efraín Segarra (60) habían sido tomados como rehenes en la localidad costera de Mataje, limítrofe con Colombia, donde realizaban un reportaje sobre la violencia que al final segó sus vidas.

Los dos gobiernos ahora buscan recobrar los cuerpos a través del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

“Ya tienen autorización para seguir los protocolos e ir en búsqueda de los cadáveres. No sabemos los detalles de donde se realizó este crimen tan atroz”, dijo el presidente Juan Manuel Santos desde Lima, donde participa en la Cumbre de las Américas.

– Cacería a los captores –

Simultáneamente, Ecuador y Colombia iniciaron una cacería de los responsables en la porosa y selvática frontera, uno de los puntos estratégicos en la ruta del Pacífico para transportar cocaína a Estados Unidos a través de Centroamérica.

“Hemos reiniciado las operaciones militares y policiales (…) que fueron suspendidas y dispuesto inmediatamente el despliegue de las unidades élite de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional”, declaró Moreno.

El equipo de El Comercio se cruzó con sus captores cuando cubría la inusual oleada de ataques a la fuerza pública registrada en la frontera desde el pasado mes de enero, que ha dejado siete muertos y decenas de heridos.

Esta violencia es una secuela del acuerdo de paz que condujo al desarme de las FARC, organización que controlaba territorios que ahora están en disputa entre desertores rebeldes y bandas de origen paramilitar.

“Era de esperarse que algunos decidieron continuar o en la lucha armada, con intereses políticos, o en las actividades delictivas relacionadas con productos ilegales como la cocaína, como el contrabando, que tanto dinero les han dado en el pasado”, señaló a la AFP Sebastián Vitar, experto en seguridad y cooperación internacional de la Universidad de Los Andes.

Resultado de imagen para guacho farc ecuador– Guacho, el objetivo –

Desde un comienzo las autoridades colombianas acusaron del secuestro al Frente Oliver Sinisterra. Con entre 70 y 80 hombres, esa organización está bajo las órdenes de Guacho, por quien los dos países anunciaron una recompensa de 230.000 dólares.

El director de la Unidad Antisecuestros de la Policía de Ecuador, coronel Polibio Vinueza, explicó que Guacho mantuvo comunicación con ellos “hasta el 7 de abril por Whatsapp” y que planteaba el canje de los rehenes por “tres detenidos por tráfico de armas en Mataje”.

La última vez que se les vio con vida a los periodistas y el conductor fue en un video en el que aparecían con cadenas al cuello, clamando por un trato con los captores.

Varios gobiernos y la ONU, así como organismos de derechos humanos como Human Rights Watch y ONGs dedicadas a la libertad de expresión, elevaron su voz de pesar y protesta. También expresó sus condolencias el ahora partido FARC y la guerrilla del ELN, que lleva a cabo diálogos de paz con el gobierno de Santos en Quito.

Pero quizá la imagen que mejor resume el drama está en el mismo palacio presidencial: Una tela con la leyenda “#Nos faltan 3”, la etiqueta bajo la cual se han congregado los ecuatorianos que montaron vigilias desde que se conoció del secuestro.

Este viernes varios medios dejaron sus portales en blanco y negro, y algunos se silenciaron frente a la tragedia.

Es el fin de un caso convertido en pesadilla, especialmente para los familiares, que este viernes no aparecieron ante las cámaras y anunciaron que emitirán un comunicado en 24 horas.AFP