SAN JUAN, PR, 10 DE NOVIEMBRE.- El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, reunió ayer a los miembros de su gabinete para pedirles que firmaran una carta de renuncia sin fecha y solicitarles la “entrega total” en el trabajo para sacar adelante a la isla tras el paso del huracán María.

Según un comunicado del secretario de la Gobernación, William Villafañe, se indicó que Rosselló requirió “compromiso” de su gabinete para “continuar la recuperación de Puerto Rico”.

“Todos los que somos parte de la administración del gobernador, estamos prestos al escrutinio del pueblo y a trabajar incansablemente para que Puerto Rico se recupere. Aquel que no esté dispuesto a realizar ese trabajo no puede estar aquí”, afirmó Villafañe.

“Si el gobernador está día a día trabajando para sacar a Puerto Rico adelante, lo menos que se espera de sus funcionarios es el mismo compromiso”, agregó.

En la reunión, celebrada en La Fortaleza -sede del ejecutivo-, Rosselló expresó que el Gobierno tiene que ofrecer sus servicios de forma ordinaria y dejar atrás las interrupciones de la emergencia.

“Definitivamente aquí no hay espacio para distracciones ni excusas. El que no cumpla con los retos no puede estar aquí”, aseguró el secretario de la Gobernación.

A su paso por la isla el huracán María devastó el sistema eléctrico y ocasionó la muerte al menos 55 personas.

TRAS DESASTRE DEL HURACAN MARIA: Boricuas ante dilema de reconstruir o irse

La destrucción causada por el huracán María desata un angustioso debate entre amigos, parientes y compañeros de trabajo acerca de si es aceptable desde un punto de vista moral irse de la isla o hay una obligación patriótica de quedarse y ayudar a reconstruirla.

Más de 140.000 puertorriqueños se han ido desde la tormenta del 20 de septiembre y algunos expertos pronostican que les podrían seguir más de 300.000 en los dos próximos años.

Esto se sumaría a otro éxodo de proporciones similares ocurrido en la última década como consecuencia de una feroz crisis económica, que representó una enorme pérdida de población para esta isla de 3.400.000 de habitantes.

Muchos de los que parten hacen frente a las recriminaciones de sus compatriotas, que los acusan de abandonar su patria cuando más los necesita. Nilsa Montes, mesera desempleada, dijo que sus amigos y su familia a menudo hablan mal de quienes se han ido.

“Siempre se les critica porque dicen, ‘Ah, no te quedaste’”, señaló. “Yo no me mudo porque yo no me quito (no me rindo)”. La consigna de quedarse en Puerto Rico y colaborar en la reconstrucción ha generado un movimiento sociocultural, con la misma consigna que usó Montes: “Yo no me quito”.

Esas cuatro palabras se han transformado en un popular hashtag que se usa en las redes sociales junto a fotos de puertorriqueños que reconstruyen viviendas, distribuyen comida y agua o simplemente descansan en la playa.

Algunos que se fueron o planean irse comentan que se quedarían si alguien les diese trabajo, electricidad o agua. La consigna “yo no me quito” es tan fuerte que cuando Denise Centeno, que dirige el centro de Consejería Familias Hispana de Orlando, Florida, hizo escuchar el tema “Isla Bendita” entonado por un cantante que incluyó esas cuatro palabras, generó una inesperada reacción de sus clientes.

LOS QUE NO TIENEN MÁS OPCIÓN, ALISTAN MALETAS
Carlos Rodríguez, un guardia desempleado y paramédico voluntario, se fue con su esposa y sus dos hijas a la parte continental de Estados Unidos el 2 de noviembre, dejando su casa en Cayey, localidad ubicada en las otrora frondosas montañas del centro de la isla. La familia perdió la vivienda y un auto durante la tormenta y ahora duerme en sillones de la casa de un pariente en Providence, Rhode Island, mientras buscan un sitio permanente para vivir y un trabajo para Rodríguez. Sus padres, no obstante, se quedaron en Puerto Rico.(AP)