Nueva York, 21 de agosto.- Un año después de que se decretara en estado de emergencia, el sistema de transporte público de Nueva York, la red de metro más importante del mundo continúa con averías, retrasos, plataformas saturadas y altas temperaturas, un tema de disputa en la campaña de las primarias demócratas para gobernador.

Los pasajeros del metro, que mueve más de 6 millones de personas al día en más de 8.000 viajes, se tienen que armar de paciencia y salir más temprano de casa ante el sinfín de problemas que pueden enfrentar en ruta a su destino y de regreso a sus hogares, en particular en estaciones principales, usualmente congestionadas.

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Es habitual que los convoyes se paren durante un largo tiempo en sus rutas con 472 estaciones, aglomeraciones en las horas puntas e incluso que autobuses especiales deban ir a socorrer a cientos de pasajeros tras alguna avería en el trayecto. La longitud del metro es de 394 kilómetros.

Los problemas son tema de conversación, y disgusto, entre usuarios y titulares en medios de comunicación pero en particular, se ha vuelto un tema de discusión política entre el gobernador Andrew Cuomo, que busca un tercer término, Cynthia Nixon, que busca ser la candidata demócrata en las primarias del 13 de septiembre, y el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.

Cuomo y De Blasio han protagonizado controversias en torno al dinero para reparar y poner al día el deteriorado sistema, que administra la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA).

La MTA es la agencia que desarrolla e implementa la política del sistema de transporte a través de sus agencias y subsidiarias, y se nutre de fondos estatales, locales y federales para su plan de operaciones. También le llegan fondos de otras fuentes alternativas, como la publicidad y las propias tarifas, entre otras.

La actriz y ahora aspirante demócrata Nixon ha traído a su campaña el tema desde el mismo día en que se lanzó al ruedo político el pasado mayo, evento al que precisamente llegó tarde por problemas en el metro, según recordó.

Nixon no perdió la oportunidad para apuntar sobre quién considera responsable de la crisis del metro, su opositor Andrew Cuomo, porque éste tiene el control de la MTA al nombrar a cuatro de los 17 miembros de su junta directiva y a su presidente.

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La aspirante demócrata ha dicho que la manera en que Cuomo ha manejado los problemas del metro durante sus dos primeros mandatos “le descalifican para un tercero”, y ha presentado su propia propuesta para una infraestructura que data de 1868 en su inicio y de 1904 en parte subterránea.

El liderazgo de Cuomo en el sistema de transporte ha sido criticado por activistas y le han pedido que viaje en el metro para que entienda a lo que se enfrentan los pasajeros a diario.

“Cuando hablamos de quién tiene la responsabilidad y la capacidad de mejorar los trenes creemos que es el gobernador, que es el que controla el sistema”, dijo a Efe Daniel Coates, director de campaña y organización de Riders Alliance, una de las organizaciones que defiende los intereses de los usuarios de la MTA.

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En junio del 2017 Cuomo declaró en estado de emergencia al metro para acelerar las reparaciones necesarias, tras varios accidentes y averías, y señaló entonces que el sistema de transporte estaba decayendo rápidamente y que su “deplorable actuación” es “inaceptable”.

Los trabajos de reparaciones en el metro, en su mayoría los fines de semana -se cierran líneas y estaciones- , para estabilizar el sistema y mejorar el servicio con menos retrasos continúan, si bien la MTA es optimista con los resultados.

Sin embargo, los neoyorquinos no ven aún la luz al final del túnel con el metro llegando a tiempo sólo en un 64 por ciento de los días laborables.

“Eso es muy bajo, es básicamente lo que era en los años 70, cuando el sistema estaba muy sucio, lleno de grafiti, muy peligroso y tenía la misma tasa de los trenes llegando a tiempo”, comentó Coates.

“Uno de los problemas fundamentales es el sistema de comunicaciones que controla el tráfico de los trenes, que tiene casi cien años de antigüedad, siempre se está rompiendo, fallando. Eso hay que reemplazarlo con nueva tecnología, pero hacerlo cuesta mucho y hay que parar los trenes para hacerlo”, destacó.

La MTA y Cuomo han puesto sus esperanzas en el británico Andy Byford, con vasta experiencia en este campo en su país, Australia y Toronto, que fue nombrado el pasado enero presidente de la New York City Transit (NYCT), a cargo del metro, autobuses y el tren que sirve a Staten Island.

Con el reto de sacar a flote el viejo sistema de transporte, presentó un amplio plan el pasado mayo para el metro, autobuses y acceso a estaciones que se pondrá en marcha por etapas, en el que un moderno sistema de señales -para poner fin a los retrasos- es un elemento clave.

Parte de ese dinero saldría de un impuesto a quienes entren a la parte baja de Manhattan en las horas de mayor tráfico, lo que cuenta con el respaldo del presidente de la MTA, Joseph Lhota, y de los aspirantes a gobernador. EFE