Emely Peguero Polanco

SANTO DOMINGO, 16 de Octubre.- Emely Peguero tenía 16 años y cinco meses de embarazo cuando la mataron. El cuerpo de la adolescente de República Dominicana presentaba señales de un aborto, probablemente forzado, y ruptura craneal. Estuvo desaparecido por nueve días.

Su novio y la madre de éste, que era una funcionaria pública y tenía una carrera política prometedora, están en prisión preventiva por acusaciones de implicación en el caso.

Por la brutalidad y por la implicación de una funcionaria, este caso conmocionó a República Dominicana, un país en el que hay un promedio de 200 feminicidios anuales según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

La muerte de Peguero fue uno de los 153 homicidios de ese tipo perpetrados entre enero y agosto de este año según los datos de la Procuraduría. Algunas activistas temen que las cifras podrían ser más altas.

El caso, ocurrido a finales de agosto, ha seguido en el centro del debate público y encendió las alarmas sobre los terribles casos de asesinatos de mujeres y los puso en la agenda política y en la de los medios de comunicación.

Durante la búsqueda del cuerpo de la menor se encontraron los cadáveres de otras dos jóvenes, las dos de 18 años. Una de ellas había sido asesinada por su padrastro y la otra por su novio y un cómplice de éste, lo que puso aún más en evidencia la gravedad de los asesinatos de mujeres en el país.

Los feminicidios son un problema en América Latina, donde según el Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y el Caribe (OIG), un organismo de Naciones Unidas, cada día mueren un promedio de 12 mujeres “por el simple hecho de serlo”.
En 2014, en 25 países de la región un total de 2.089 mujeres fueron víctimas de feminicidio.

“Las tasas más altas a nivel regional corresponden a El Salvador y República Dominicana. En términos de números absolutos, Argentina y Guatemala se ubican en segundo y tercer lugar, con más de 200 feminicidios cada uno en 2014”, de acuerdo al organismo.

“La mataron porque no querían que tuviera a su bebé”, le explica con la voz entrecortada Genaro Peguero, el padre de la víctima, a BBC Mundo por teléfono desde Cenoví, en el noreste del país.

Dice que vio algunos de los mensajes de texto intercambiados por su hija y la madre del novio en el que ésta pedía que abortara. “Mi hija le dijo que no, que ella quería tener al bebé. Ya tenía cinco meses y que sabía que iba a ser varón”, asegura por teléfono.

No está claro si Peguero murió desangrada a causa del aborto o por el golpe en la cabeza. “Se la llevaron de aquí para que abortara. No querían matarla, pero algo salió mal. Tal vez mi hija quiso escapar”, dice.

El informe forense preliminar recoge que las causas de la muerte fueron la hemorragia interna del útero por aborto inducido y el golpe contundente en la cabeza con hundimiento del cráneo.

“Se encontraron restos del feto en su vientre, contusión del cuello uterino y canal vaginal, perforación del útero con indicativos de que se aplicó una gran fuerza en esa zona y órganos dispersos propios de un aborto inducido”, señala el reporte y apunta a que el golpe en la cabeza fue infligido en vida, pues le provocó una hemorragia cerebral.

Al día siguiente de la desaparición de la adolescente, su novio Marlon Martínez y la madre de éste, Marlin Martínez, funcionaria del gobierno dominicano, dijeron ante las cámaras de televisión que no sabían dónde estaba. Se mostraron consternados y le pedían a Peguero que volviera, que no los hiciera sufrir más.

Sin embargo, tras una serie de contradicciones, así como de pruebas en su contra entre los que se encuentran el testimonio del guardia de su apartamento y grabaciones en cámaras de seguridad, Marlon Martínezse declaró culpable y fue arrestado.
Su madre, quien era subdirectora de la oficina nacional de pasaportes, fue también detenida acusada de complicidad. El tema causó tanto enojo en la comunidad que durante el traslado le lanzaron piedras.

Madre e hijo cumplen tres meses de prisión preventiva a la espera de la acusación formal. De ser encontrados culpables de homicidio, la pena máxima que podrían recibir serían 30 años de cárcel.

El 40% de las dominicanas de entre 15 y 19 años reportó ser víctima de violencia física, sexual o emocional por parte de su pareja, según la última encuesta nacional de salud de República Dominicana.

La procuradora general adjunta para asuntos de la mujer, Roxanna Reyes, le explica a BBC Mundo que la “indignación fue generada porque la mamá militaba en un partido político aliado al gobierno y era muy conocida. La comunidad entendió que eso facilitaría su evasión de la justicia y eso causó incomodidad”. Pero asegura que los hechos han demostrado lo contrario y que serán procesados.

Mientras la madre era llevada con escolta, un reportero le preguntó si había sido cómplice. Ella respondió: “Yo actué como una madre”.

Hay otros a los que se les señala como implicados, como un hombre al que se acusa de haber recibido un pago para deshacerse del cuerpo de la menor. El cadáver de Peguero estuvo desaparecido durante nueve días y según los medios locales, pudo haber sido transportado en varias ocasiones e incluso puesto en refrigeración.

Emely Peguero y Marlon Martínez “se conocían desde muy pequeñitos”, explica el padre. Eran vecinos y cuando la madre de Marlon, Marlin Martínez, se iba a trabajar a la capital, se quedaban en la casa de la familia Peguero.

“A mí nunca me gustó la relación porque la madre siempre fue muy prepotente. Pero mi hija me decía que estaba enamorada y que en el corazón no se manda”.

República Dominicana es el país de América Latina y el Caribe donde las mujeres se casan o se unen más temprano. El 37% de ellas lo hace antes de cumplir los 18 años y el 12% antes de los 15.

Esta semana Narlin Yanhely Galán, otra adolescente de 16 años que fue asesinada por su expareja, de 50 años, en el distrito de Hernando Alonzo, en la provincia Sánchez Ramírez, en el centro del país. El hombre la golpeó en la cabeza con un bloque de construcción porque ella no quería volver con él.

En República Dominicana el 40% de las jóvenes entre 15 y 19 años reportó ser víctima de violencia física, sexual o emocional por parte de su pareja, según la última Encuesta Demográfica y de Salud (ENDESA).