“Venid los moradores del campo a la ciudad

Y entonemos un himno de intenso amor filial.

Cantemos a las madres su ternura y su afán

Y su noble atributo de abnegación sin par”.

Esta es la primera estrofa de la canción que aprendí en la escuela primaria cuando tenía siete años de edad. Hoy a los setenta todavía la recuerdo y me pregunto por que. Es que agradezco a la vida el haber tenido una madre santa a quien siempre reconocí en esa canción de infancia. ¡Que vivan todas las madres como ella! Se que la mayoría son como ella. Ellas, con su amor innato, echan el mundo adelante y lo mantienen.

Ruego a todas las madres, sobre todo las madres jóvenes de hoy, que mantengan vigente los versos de esa canción. Como educador de profesión, creo que las madres son las educadoras naturales. Nuestro mundo de hoy, al igual que el de antes, necesita la educación humana que pueden dar las madres. Ellas pueden enseñar a los niños el camino de la felicidad real si le dan prioridad a su papel de madres sobre todos los otros papeles que hoy día ellas desempeñan en la sociedad.

Felicidades a todas las madres que viven hoy en los Estados Unidos donde celebramos mañana el Día de las Madres y felicidades también a todas las madres del planeta.
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