WASHINGTON, 9 de enero.- El gobierno de Donald Trump decidió el martes excluir al estado de Florida de su polémica medida de permitir la explotación de petróleo y de gas offshore en zonas hasta ahora protegidas del litoral estadounidense.

“Tras una reunión con el gobernador Rick Scott (…), retiro a Florida de cualquier consideración de nuevas plataformas petroleras o gasíferas”, dijo el secretario de Recursos Naturales, Ryan Zinke, en un comunicado.

El secretario, que se reunió con Scott en Tallahassee, capital de Florida, aseguró que tuvo en cuenta el hecho de que este estado “es único y sus costas son muy dependientes económicamente del turismo”, señala el texto.

El republicano Scott temía los riesgos de contaminación en un estado aún traumatizado por la gigantesca marea negra de 2010, provocada por la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, explotada por la multinacional británica BP.

“Ahora podremos concentrarnos en cómo hacer para poder mejorar la protección de nuestro medio ambiente”, dijo el gobernador en un comunicado.

El gobierno republicano de Trump comunicó la semana pasada su decisión de abrir 90% de las zonas costeras estadounidenses a la explotación de petróleo y de gas offshore, anulando las medidas de protección tomadas por su predecesor demócrata Barack Obama.

Esa iniciativa fue inmediatamente denunciada por organizaciones de defensa del medio ambiente, pero también por gobernadores de estados como Nueva Jersey, Carolina del Norte y del Sur, Virginia, California, Washington y Florida.

El fiscal general de California, Xavier Becerra, pidió el martes que la misma excepción que beneficia a Florida sea dada a su estado.

“California también es ‘única’ y sus ‘costas son muy dependientes económicamente del turismo’ (…) Si esos son vuestros criterios, nosotros también debemos ser retirados de esta lista. Inmediatamente”, señaló en un tuit enviado a Ryan Zinke.

Este relanzamiento de las exploraciones de hidrocarburos en el mar se inscribe en la voluntad del presidente Donald Trump de acelerar la producción de crudo para fomentar el empleo industrial y asegurar la independencia energética de Estados Unidos, según proclamó. AFP