Ya lo hizo la semana pasada el Banco Mundial (todavía con más dureza), y ahora lo confirma el Fondo Monetario Internacional. La recuperación en América Latina va a ser más larga y penosa de lo que se preveía. El FMI recorta el crecimiento previsto para Latinoamérica y el Caribe este año al 1,2%. Su PIB, pronostica, remontará el próximo año un 2,2%. Pero en ambos casos se trata de una recuperación cuatro décimas por debajo de lo que el propio Fondo pronosticaba en julio.

Los problemas se le acumulan al subcontinente americano. Argentina, después de crecer un 2,9% el año pasado, volverá a las caídas del PIB en 2018, en esta ocasión con un retroceso del 2,6%. Así, el FMI corrige con pesimismo su anterior proyección, que apuntaba a un crecimiento del 0,4%. Y cree que seguirá en negativo en 2019. Los técnicos del Fondo explican esta mala evolución por una mezcla de “tensiones en los mercados financieros, unos tipos de interés reales altos y el ajuste fiscal más duro aprobado el pasado mes de junio”.

México sí dará en cambio buenas noticias, con un alza del PIB del 2,2% este año y del 2,5% el próximo, favorecido por la buena marcha de EE UU. Estas subidas son, sin embargo, menores de las que preveía el Fondo hasta hace bien poco. Y Brasil, con la perspectiva de un nuevo presidente ultra en lo social pero más ortodoxo en lo económico, va a crecer un 1,4% en 2018 y un 2,4% en 2019, según los pronósticos del FMI, gracias a una recuperación en la demanda interna. Estas previsiones son, sin embargo, nueve décimas inferiores a las de la primavera. Esta revisión a la baja se debe principalmente a los efectos de la huelga nacional de camioneros y al endurecimiento de las condiciones financieras en el exterior, sobre todo en EE UU.

A todo el continente afecta la subida del precio del dinero decretado por la Reserva Federal, que hace más atractivas las inversiones a tipo fijo en EE UU y añaden fortaleza al dólar. Así, algunos bancos centrales de países emergentes se ven obligados a salir en defensa de sus divisas, elevando más el coste de su deuda. El PAIS