SAO PAULO, 14 de marzo.- La corrupción, una enfermedad crónica por la que se desangra el desarrollo en Latinoamérica, será objeto de especial atención por primera vez en el Foro Económico Mundial para la región que comenzó ayer en Sao Paulo.

El foro, que durante tres días analizará la situación económica y política en la región, dedicará el jueves un debate específico a discutir sobre cómo romper el actual ciclo de corrupción.

El debate será moderado por el presidente de la Agencia Efe, José Antonio Vera, y contará como ponentes, entre otros, con la presidenta del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Cármen Lúcia Antunes Rocha; la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio; y el ministro de Justicia de Brasil, Torquato Jardim.

El virus de la corrupción en Latinoamérica y su peor manifestación patológica, la impunidad, trascienden -y datan de mucho antes- de casos tan recientes y escandalosos como el de los sobornos del emporio brasileño Odebrecht.

Los datos de organizaciones internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o Transparencia Internacional son elocuentes en cuanto a la inequívoca relación entre altos índices de corrupción con bajo crecimiento económico, insuficiente índice de desarrollo humano y fragilidad del Estado de derecho.

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El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo (foto) participa en este Foro.

En el Índice de Percepción de la Corrupción 2017 de Transparencia Internacional aparecen 13 países latinoamericanos entre los cien peores calificados del mundo.

Esos países son, de peor a mejor calificación: Venezuela, Haití, Nicaragua, Guatemala,República Dominicana, Paraguay, México, Honduras, Ecuador, El Salvador, Bolivia, Perú y Panamá. (6 de los mencionados pertenecen al Foro de Brasil)

Solo Uruguay y Chile, los países latinoamericanos junto a Argentina con mejor índice de desarrollo humano, según el PNUD, figuran en esa lista entre los 25 mejor calificados y por encima de algunos europeos, como España, Portugal o Polonia.

Un caso tan anómalo como ilustrativo puede ser Panamá, con altos índices de crecimiento económico y de desarrollo humano, pero escenario de múltiples y hasta ahora impunes casos de corrupción.

A pesar de liderar durante muchos años el crecimiento económico en Latinoamérica y con la segunda población menos numerosa después de Uruguay en la región, Panamá es una de las 10 naciones del mundo con peor distribución de su riqueza, de acuerdo con los datos del Banco Mundial (BM).

México también resulta paradigmático con la aparente contradicción entre su condición de una de las potencias económicas de Latinoamérica y la de uno de los países de más inveterada corrupción.EFE