TECUN/UMAN,(MEXICO-GUATEMALA), 19 de octubre.- Miles de migrantes hondureños, que salieron en caravana de su país con destino a Estados Unidos, pernoctan este viernes sobre el puente fronterizo entre México y Guatemala, tras ser reprimidos por policías mexicanos luego de que irrumpieran en estampida y rompieran cercos del lado guatemalteco.

Sacándose del camino vallas metálicas desplegadas sobre el puente, unos pocos lograron cruzar a México, pero la mayoría fue replegada detrás de la reja por agentes mexicanos, que utilizaron balas de goma y gases lacrimógenos.

“Estamos huyendo de la violencia y llegamos aquí solo para que nos golpeen más”, dijo a la AFP Marta Ornelas, de 28 años, quien logró cruzar con su bebé en brazos por el puente internacional sobre el río Suchiate, que separa a ambos países.

“Se supone que íbamos a cruzar en paz y de repente comenzaron las piedras y los gases”, agregó la mujer, quien perdió a sus dos hijos de 10 y 15 años en la marea de migrantes.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, calificó el incidente como “una situación inédita” y advirtió que su país no permitirá el ingreso a su territorio de manera irregular y “mucho menos de forma violenta”.

“El ingreso violento al país no solo atenta contra nuestra soberanía también pone en riesgo a los propios migrantes”, dijo Peña Nieto en un mensaje en video difundido por sus redes sociales.

El mandatario reiteró sin embargo que México mantiene la disposición de apoyar a los migrantes que decidan ingresar al país respetando las leyes.

Los cerca de 4.000 hondureños, que intentan escapar de la violencia y pobreza en su país, habían superado al grito de “¡Sí se puede!” una barrera de decenas de policías y militares que se apostaron con vehículos blindados.

Sin embargo, policías mexicanos los contuvieron y posteriormente solo permitieron pasar a algunas mujeres y niños.

Al calmarse los ánimos, el puente internacional parecía un gran campamento improvisado con centenares de migrantes sentados o acostados sobre el asfalto.

Los migrantes salieron el sábado pasado de la ciudad de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, tras una convocatoria divulgada por redes sociales.

Los tumultos del viernes provocaron heridos entre policías, migrantes y algunos periodistas que cubren el paso de la caravana.

Josué Herrera, un migrante de 32 años, lamentó los enfrentamientos.

“Nunca nos imaginamos que esto iba a pasar. Nosotros veníamos con la idea de que México nos iba a recibir en paz y a dejarnos pasar pero hasta a los niños hirieron”, dijo mientras esperaba su turno para entrevistarse con agentes migratorios.

Ante la mirada de decenas de policías, algunos migrantes tendieron cuerdas para aventarse al río Suchiate, donde los esperan en lanchas hechas con neumáticos grandes para llevarlos a tierra firme.

Mientras tanto en Honduras, cientos de personas marcharon el viernes por las calles de Tegucigalpa en solidaridad con sus paisanos de la caravana.

– “Un momento de crisis” –

La marea migratoria desató la furia del presidente Donald Trump, quien amenazó esta semana con cortar ayuda económica a Guatemala, El Salvador y Honduras si no contenían la caravana. También pidió a México detenerla, so pena de cerrar la frontera sur de Estados Unidos.

“La política migratoria de México la define México, así como la política migratoria de Estados Unidos la define Estados Unidos”, replicó Videgaray, quien se reunió el jueves con el jefe de la ONU, Antonio Guterres, para solicitar apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para atender las solicitudes de refugiados de la caravana.

Todos lo que soliciten refugio podrán ingresar a territorio mexicano para tramitarlo, agregó Videgaray quien aseguró ante Pompeo que México y Washington concuerdan en “la necesidad de atender las causas de fondo de la migración centroamericana, particularmente el crear oportunidades de desarrollo”.
ncionarios mexicanos estaban preparados para recibir en “grupos pequeños” a los migrantes para tramitar sus solicitudes de refugio o visa humanitaria, según se había anunciado.

– “La mano en el corazón” –

 Antes de intentar cruzar a México, los hondureños pernoctaron en la localidad guatemalteca Tecún Umán: iglesias, la estación de bomberos y hasta las aceras fueron habilitados como refugios.

Muchos pidieron a Trump que les dé la oportunidad de una nueva vida en Estados Unidos.

“Que (Trump) se ponga su mano en el corazón y que nos ayude”, dijo a la AFP Doris Canales, de 54 años, mientras esperaba para continuar la travesía.

“El camino ha sido muy duro, muy tremendo pero no hay trabajo en Honduras”, señaló Glenda Salvador, de 20 años, quien decidió salir de su país con sus dos pequeños hijos y sus dos hermanas Karen (17) y Dianixia (22), que también viaja con su bebé. Las tres anhelan encontrar trabajo en Estados Unidos.

Con una tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes, Honduras es considerado uno de los países más violentos del mundo.AFP