NUEVA YORK.- La final femenina del US Open tuvo un cierre atípico: penalidad a Serena Williams , título para Naomi Osaka y una premiación en la que las dos tenistas se sentían incómodas. Todo producto de un desenlace caliente.

Sorprendió Osaka con un primer set cercano a la perfección. Aplomo y contundencia para marcar diferencias con un juego agresivo y certero. Claramente, la defensa es un punto débil en Serena, y la japonesa se lo hizo sentir con ataques que desbordaron a la múltiple campeona. Le costó un buen rato hacer pie a la menor de las Williams, que recién pudo empezar a emparejar el desarrollo en el segundo set. En un cuarto game a puro bombazo de un lado y del otro, Serena consiguió quebrar y ponerse 3-1.

Pero de inmediato, la estadounidense perdió su servicio y quedó 3-2. Furiosa, destrozó su raqueta contra el piso. Ya había recibido un warning (advertencia) por coaching (recibir instrucciones de su entrenador), y Ramos decidió aplicarle un punto de penalidad por “abuso de raqueta”, tal como contempla el reglamento, por lo que luego del descanso Osaka empezaría sacando 15-0.

Image result for la protesta de Serena Williams en la final del US Open

Serena perdió la cabeza y empezó a discutir con Ramos: “No hice coaching, no lo hice, nunca hice trampas en mi vida. Cada vez que juego acá hay problemas. Me debes unas disculpas”. Osaka pasó de perder 1-3 al 4-3. Al levantarse de la silla, trató de “ladrón” a Ramos, que respondió con una game de penalidad: Serena pasaba a perder 5-3.

Serena exigió la intervención del supervisor de árbitros y el juego se detuvo durante varios minutos, mientras Osaka observaba desde el otro lado. “Esto no es justo, no está bien. Esto es increíble”, se quejaba Serena. “Nunca más vas a volver a arbitrarme. Jamás”, le reprochó a Ramos mientras lo señalaba.

Serena rompió en llanto mientras ingresaban las principales autoridades de conducta, el referí del torneo, Brian Earley, y la supervisora del WTA Tour, Donna Kelso. La menor de las Williams se desahogó, pero ya no había vuelta atrás para la determinación de Ramos. Serena volvió a jugar, ganó su game, pero no pudo en el siguiente juego, donde Osaka cerró con determinación la final, en medio de un abucheo impresionante.