Ninguna persona que sienta amor y orgullo por su DOMINICANIDAD, con todo el acento cultural, histórico y amor por sus raíces, se trevería a engañar a las autoridades solicitando un permiso para un acto cultural y lo convierte en una manifestación de matices extranjeros para burlarse de los símbolos patrios de la República Dominicana.

Ese acto del sábado, 18 de noviembre del 2017 ante el ALTAR DE LA PATRIA, el monumento más importante y significativo de nuestra nacionalidad y país, promovido por intereses agitadores que en labor de zapa buscan provocar para conseguir en el plano más simple una confrontación de consecuencias impensables, se fueron demasiado lejos hasta niveles inaceptables.

Estos grupos con esa acción, demuestran que están persiguiendo algo más que el argumento de simple regularización que gratis miles han recibido por el lobby intenso de entidades internacionales, ONG y poderosos intereses en el territorio que detrás de las cortinas que los apoyen. No hicieron honor a su causa, no hicieron honor a la dominicanidad que tanto anhelan porque no la conocen y les importa poco, vienen de otros lares con otros códigos como nacionales extranjeros.

Dejémonos de rodeos, esta AVANZADA va a seguir porque los objetivos de estos nacionales haitianos, como “hordas Boyeristas” es RETORNAR a la era del 1822 de Jean Pierre Boyer, invasor de nuestro territorio para cumplir el “sueño ensangrentado” de Jean Dessalines. El que también tienen algunos intereses adinerados que ven 22 millones como grupo humano a sus pies en la isla. ¿O es que están probando un experimento?

El que quiera despertar a la realidad que lo haga, pero las pretensiones con sus respectivas acciones estan a la vista de todo el mundo.

Las autoridades del país, comenzando por el Presidente de la República, el Congreso y las instancias competentes de Migración y Frontera, hoy más que nunca, están compelidas a explicarle al pueblo dominicano, claramente, esta situación planteada antes de que se produzca una crísis social con enfrentamientos de consecuencias lamentables.

Esos extranjeros agitadores que abusan de la hospitalidad del país, deben ser sometidos al imperio de las leyes como indocumentados en nuestro territorio. Desde el sábado, 18 de noviembre de 2017, estamos todos advertidos de lo que en lo adelante le sobreviene a la República Dominicana.

¡Por suerte, estamos en tiempos no tan políticamente correctos!