BASE CONJUNTA BASE ELMENDORF-RICHARDSON, Alaska, 12 de noviembre.- Puede que Melania Trump fuera modelo en un momento de su vida, pero el viernes no tuvo reparos en tomar un trozo de plastilina y ensuciarse las manos, igual que los tres niños de preescolar sentados a su mesa en una base militar de Alaska.

La primera dama de Estados Unidos hizo una esfera roja perfecta y después la hizo rodar hasta la niña que había sentada a su lado.

Después pasó a la mesa a su derecha y fabricó una armónica con materiales domésticos corrientes, sujetos con una banda elástica.

No fue en los protocolarios actos de la gira oficial de su esposo por Asia, sino en el centro comunitario Arctic Oasis, donde cientos de personas acudieron para ver a la primera dama en su visita a varios programas para niños y jóvenes de la base conjunta Elmendorf-Richardson. Trump hizo una escala para repostar en la base en Anchorage, en su camino de regreso a Washington D.C. tras pasar la última semana con el presidente, Donald Trump, en Corea del Sur y China.

La Casa Blanca indicó el viernes por la noche que la primera dama “tiene su propia agenda que seguir y necesitaba volver”.

El presidente continuó con su visita oficial a Asia.

Vestida con un abrigo de invierno tres cuartos sobre un jersey marrón de cuello alto y pantalones blancos, Melania Trump pasó unos 35 minutos con niños y profesores.

“Siempre que tenemos una oportunidad para compartir con otros lo que hace nuestro programa y la base educativa para todas las actividades que hacemos, es una ocasión de contar nuestra historia y compartir con otras personas cómo servimos a nuestra población militar”, explicó Tamra De Benedetto, que supervisa las actividades para menores de 18 años en la base.

Trump vio objetos fabricados por los chicos con una impresora 3D, así como proyectos de costura, y observó cómo construían peces con discos CD, purpurina y piedras brillantes.

De Benedetto dijo que había podido tener una breve conversación privada con Trump. “Ella es estupenda y muy auténtica”, dijo.

En la base conjunta del Ejército y la Fuerza Aérea de Anchorage hay 14.000 militares en activo. Contando a sus familias, la población de la base asciende a 29.000 personas.