MIAMI, FLORIDA, 29 de septiembre.- El trabajo conjunto entre Estados Unidos, El Salvador, Guatemala y Honduras contra el crimen organizado transnacional está dando frutos: en los últimos seis meses han presentado acusaciones judiciales contra más de 3.800 pandilleros en los cuatro países y han detenido a más de un millar.

El compromiso de Estados Unidos “es combatir, interrumpir y desmantelar la (pandilla) MS-13 con investigaciones y enjuiciamientos agresivos” junto con los países del Triángulo del Norte, expresó Kennneth Blanco, fiscal general adjunto interino de Estados Unidos. “Estos logros en contra de las pandillas no serían posibles sin la colaboración sólida que tenemos en cada uno de los fiscales generales que se encuentran hoy conmigo”, aseguró.

Blanco efectuó sus declaraciones en una rueda de prensa conjunta que ofreció con los fiscales generales de El Salvador, Douglas Arquímides Melendez Ruiz; Guatemala, Thelma Esperanza Aldana Hernandez, y Honduras, Fernando Chinchilla Banegas.

El anuncio tuvo lugar seis meses después de una reunión en la que el fiscal general estadounidense Jeff Sessions y sus pares centroamericanos se comprometieron en Washington a trabajar de manera conjunta para combatir el crimen transnacional.

Los funcionarios dijeron que casi 3.500 de las acusaciones ocurrieron en El Salvador, donde fueron arrestados 1.400 miembros de las pandillas MS-13 y Calle 18, se realizaron 400 allanamientos y se resolvieron más de 50 asesinatos.

En Guatemala fueron imputados 284 pandilleros, se realizaron más de 350 allanamientos y se detuvo a más de 170 personas y en Honduras fueron arrestados 12 integrantes de las maras.

En Estados Unidos, en tanto, en los distritos de Long Island, Los Ángeles, Colombus, Virginia y Boston fueron acusados 76 pandilleros, entre ellos cinco colaboradores de la MS-13 pertenecientes a la “mafia mexicana”, revelaron los funcionarios.

Dijeron también que entre los procesados había policías y personas que financiaban económicamente a los pandilleros y aseguraron que incautaron armas, automóviles de lujo y en algunos casos comercios enteros.

“El trabajo realmente ha sido arduo, pero con resultados muy satisfactorios para la población”, expresó la fiscal guatemalteca tras revelar que en la operación participaron en su país más de 300 fiscales y 2.400 agentes policiales.

La mara MS-13 surgió en Los Ángeles durante los años 80 y posteriormente se atrincheró en Centroamérica cuando sus líderes fueron deportados.

Las pandillas “se han convertido en una amenaza dura y concreta para nuestros ciudadanos… han llegado a niveles tan graves y sanguinarios que están dañando fuertemente a los ciudadanos”, expresó el salvadoreño Melendez Ruiz.

El gobierno del presidente Donald Trump ha focalizado su atención en la MS-13 y la violencia del crimen organizado para impulsar una política de mano dura hacia los inmigrantes que se encuentran en el país de manera ilegal.

Blanco dijo que en los últimos seis meses los equipos de fiscales de la región han estado compartiendo información, evidencia y prácticas para combatir a las pandillas y han coordinado operaciones simultáneas.

La MS-13 y otras maras rivales controlan poblaciones enteras en El Salvador, Guatemala y Honduras, violan niñas y mujeres jóvenes, masacran estudiantes, conductores de autobuses y comerciantes que se niegan a pagarles el dinero que le demandan a manera de extorsión.

Socios de los pandilleros en Estados Unidos les envían dinero para que compren armas y teléfonos celulares en El Salvador. Allí, los líderes de las maras usan los teléfonos desde las prisiones para dar instrucciones a sus aliados en Estados Unidos para que maten a sus rivales y extorsionen a los inmigrantes.