Silla que usa el Presidente en funciones de la República Dominicana. Fuente externa

La clase política dominicana tradicional, los movimientos y grupos de intereses han comenzado el 2019 teniendo en el “tapete y suspenso al estilo Alfred Hitchcock” discusiones sobre un tema delimitado perfectamente, y por consiguiente, “clausurado” en la Carta Magna como es el de la reelección.

Llama la atención el enfoque mediático dentro y fuera del país (porque la diáspora dominicana cuenta), que no solamente lo hayan llevado a “voix populi” sino que hasta anuncios publicitarios se hayan “colado” públicamente sin advertencia de la Junta Central Electoral (JCE), que no ha abierto temporada de “campaña electoral” todavía.

Debería ser innecesaria totalmente la preocupación colectiva sobre “aprestos reeleccionistas” del actual mandatario puesto que la Constitución vigente del 2015 quedó plenamente establecido la reelección de un SOLO período adicional, vale decir, dos consecutivos por un total de 8 años, práctica democrática que tienen muchos países, como por ejemplo los Estados Unidos de América.

En esa modificación, se estableció claramente lo siguiente:

Artículo 124.- Elección presidencial. El Poder Ejecutivo lo ejerce el Presidente o la Presidenta de la República, quien será elegido o elegida cada cuatro años por voto directo. El Presidente o la Presidenta de la República podrán optar por un segundo período constitucional consecutivo y no podrá postularse jamás al mismo cargo ni a la Vicepresidencia de la República.

Pero además, en dicha modificación Constitucional del 2015 se estableció con fechas y períodos específicos en el Capitulo II sobre Disposiciones Transitorias , la decisión final sobre el tema de la reelección ratificando lo siguiente:

Vigésima: En el caso de que el Presidente de la República correspondiente al período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional 2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún otro período, así como tampoco a la Vicepresidencia de la República.

El mismo Presidente Danilo Medina, que salio beneficiado por la Constitucional del 2015, y culmina su mandato de “no podrá postularse jamás en el mismo cargo” como dice el articulo 124, lo ratifica el Transitorio Vigésimo, lo expreso de manera “pública y ante Dios” que el presente periodo presidencial seria el último.

Los gobernados en países considerados democráticos asumen que el Presidente de la nación tiene Fe pública y dice la verdad con transparencia, por lo tanto, sin pretenciones de recorrer “caminos de ingenuidad Taína”, debe asumirse de que el Presidente Danilo Medina es “un hombre de palabra”.

Los Congresistas de ambas Cámaras, muchos de los cuales son veteranos en el ejercicio de esas funciones y hasta han participado en las dos modificaciones Constitucionales del presente milenio, saben perfectamente lo que es un Orden Constitucional establecido, pero especialmente, que cualquier otro amago de acomodar la Constitución, sería deliberadamente la quiebra de la Democracia que enarbola la República Dominicana.

Peor ahora que al sentarse en el Consejo de Seguridad de la ONU se asume que deberá demostrar esa vocación como ejemplo a las naciones del mundo, para citar, entre otras, consideraciones de mucho “gruego”.

En las elecciones generales de la República Dominicana programadas para el 2020, Constitucionalmente no hay espacio para que el Presidente Danilo Medina sea candidato a reelección, puesto que ha agotado los dos períodos máximos, y él lo sabe a la luz de del mandato magno que obliga respeto absoluto, cualquier acto contrario atenta y viola el orden de la Carta Magna bien establecido, rebaja y quiebra la Democracia que presume y llevaría el país a consecuencias internas y externas impredecibles.

El mundo en todas las vertientes es distinto al 2015 de aquel entonces, el pueblo de la República Dominicana de hoy está más  informado y alerta, especialmente con miras a sus decisiones para el 2020.