Paul Manafort

WASHINGTON, 30 de octubre.- Paul Manafort, exjefe de la campaña electoral del presidente estadounidense Donald Trump, se entregó a las autoridades este lunes acusado de cargos que incluyen conspirar contra Estados Unidos, lavado de dinero, y otros.

Los cargos son los primeros derivados de la investigación que encabeza el fiscal especial Robert Mueller sobre lazos entre la campaña de Trump y Rusia. La imputación contra Manafort y su antiguo socio Rick Gates presentada en una corte federal en Washington los acusa de manejar decenas de millones de dólares en pagos a través de compañías y bancos extranjeros.

Manafort y Gates se entregaron a las autoridades federales y se espera comparezcan ante la corte más tarde el lunes para enfrentar los cargos.

La imputación detalla 12 cargos, incluyendo conspiración contra EEUU, conspiración para lavar dinero, actuar como un agente extranjero no registrado y varios relacionados con no reportar cuentas bancarias en el extranjero. El documento dice que el dinero fue movido a través de cuentas bancarias ocultas en Chipre, San Vicente y las Granadinas y las Islas Seychelles. En total, más de 75 millones de dólares pasaron por esas cuentas. Manafort está acusado de lavar más de 18 millones de dólares.

Trump aseguró que los cargos presentados contra su exjefe de campaña se refieren “a años atrás”, y rechazó de nuevo que haya “ninguna conspiración” con Rusia.

Lo lamento pero esto fue muchos años antes de que Paul Manafort fuera parte del a campaña de Trump. Pero ¿por qué la corrupta Hillary y los demócratas no son el foco?”.

Y en otro tuit agregó: “Además, ¡NO HAY COLUSIÓN!”.

A la acusación contra Manafort y Gates se ha sumado la revelación de que un exasesor del presidente se declaró culpable de mentirle al FBI sobre “el tiempo, la extensión y la naturaleza” de sus intentos para coordinar reuniones entre funcionarios del gobierno ruso y la campaña de Trump.

“A través de sus falsas declaraciones y omisiones, el acusado George Papadopoulos impidió la investigación en curso del FBI sobre la existencia de vínculos o coordinación entre individuos asociados con la campaña y los esfuerzos del gobierno ruso para interferir con las elecciones presidenciales de 2016”, subrayó la inculpación firmada por el fiscal especial.

Papadopoulos, un exasesor de política exterior de la campaña de Trump, se declaró culpable de los cargos de ocultar sus conversaciones con un “profesor” anónimo vinculado a Moscú que ofrecía datos “sucios” sobre Hillary Clinton.

La investigación salpica a la Casa Blanca

En la imputación de 31 páginas contra Manafort y Gates (que puedes leer aquí en inglés) no hay ninguna mención a la campaña de Trump ni a una supuesta “conspiración” entre el equipo del magnate y Rusia.

Las declaraciones de Trump en Twitter han sido hasta ahora la única reacción oficial de la Casa Blanca. Los 12 cargos contra Manafort y Gates fueron aprobados por un gran jurado federal en Washington el pasado viernes.

Manafort, de 68 años, estaba desde hace tiempo en la mira de las autoridades y el pasado julio el FBI efectuó una redada en su casa.

El ex jefe de campaña del ahora presidente fue despedido en agosto tras conocerse que había orquestado una operación encubierta de cabildeo en favor de intereses pro rusos en Ucrania. The Associated Press reportó que Manafort representó además a un millonario ruso hace un decenio con el interés de promover los intereses del presidente ruso Vladimir Putin.

Robert Mueller fue designado como fiscal especial en mayo para dirigir la investigación del Departamento de Justicia sobre si el Kremlin trabajó con asociados de la campaña de Trump para interferir con las elecciones presidenciales.

El nombramiento se produjo una semana después del despido de James Comey, que como director del FBI dirigía la investigación, y siguió además la decisión meses antes del secretario de Justicia Jeff Sessions de recusarse de la pesquisa.

Los investigadores se han centrado en asociados como Manafort, cuya casa fue allanada en julio por agentes federales en busca de documentos bancarios internacionales y de impuestos, y el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn, que se vio obligado a renunciar en febrero luego que funcionarios de la Casa Blanca dijeron que les mintió sobre su conversación con el embajador ruso en Estados Unidos.

La pesquisa de Mueller ha alcanzado también la Casa Blanca, con el fiscal examinando las circunstancias del despido de Comey. Los investigadores han solicitado numerosos documentos de la Casa Blanca sobre importantes acciones desde que Trump asumió la presidencia y han entrevistado a numerosos funcionarios y exfuncionarios.

Durante todo el fin de semana, Trump volvió a tachar en Twitter de “cacería de brujas” la investigación de Mueller y pidió que se “haga algo” contra las irregularidades que, según él, cometió Hillary Clinton en las elecciones de 2016.

La semana pasada se conoció que el Partido Demócrata y la campaña de Clinton financiaron el año pasado una investigación privada para encontrar información que relacionara a Trump con Rusia, lo que resultó en un dossier lleno de sórdidos detalles no corroborados sobre el ahora presidente.