BEIJING, 8 de noviembre.- El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó este miércoles a China, la etapa más delicada de su gira asiática, dedicada principalmente a forjar un frente común contra las ambiciones nucleares de la “cruel dictadura” de Corea del Norte.

El avión de Trump aterrizó en el aeropuerto de Pekín proveniente de Seúl para una visita de menos de 48 horas en China, país al cual había criticado violentamente antes de su elección, hace justo un año, acusándolo de haber “robado” millones de empleos a Estados Unidos.

Sin embargo, recientemente Trump elogió al presidente chino, Xi Jinping, cuya ayuda es esencial en su cruzada contra Corea del Norte.

“Espero con mucha impaciencia entrevistarme con el presidente Xi, que acaba de obtener una gran victoria política”, dijo Trump en un tuit pocas horas antes de llegar a Pekín.

Trump se refería al nuevo mandato de cinco años obtenido por Xi en el reciente congreso del Partido Comunista de China (PCCh) y por lo tanto al frente del país más poblado del mundo.

Trump, que descendió del avión en compañía de su esposa, Melania, visitará este miércoles, acompañado por Xi, la Ciudad Prohibida de Pekín, el antiguo palacio de los emperadores chinos. Luego ambos mandatarios cenarán junto a sus esposas.

La parte política de la cumbre está prevista para el jueves.

“Lo elogia para preparar el terreno y ponerle de buen humor porque tiene cosas desagradables para decirle”, opinó el sinólogo Jean-Pierre Cabestan, de la Universidad Bautista de Hong Kong.

China, que asegura el 90% del comercio con Corea del Norte, está en una posición crucial para presionar al régimen de Kim Jong-Un, que en septiembre llevó a cabo un nuevo ensayo nuclear.

El gobierno chino se comprometió a aplicar estrictamente las últimas sanciones de la ONU contra Corea del Norte, pero rechaza las amenazas de Donald Trump y aboga por un diálogo con su vecino.

Antes de viajar a China, Trump lanzó en Seúl una nueva advertencia al presidente norcoreano, a quien instó a abandonar su programa nuclear y a salir de su aislamiento a través de la diplomacia.

“No nos subestimen, no nos pongan a prueba”, dijo Trump en un discurso pronunciado ante el parlamento de Seúl.

“Todas las naciones responsables deben unir sus fuerzas para aislar al brutal régimen de Corea del Norte”, pidió Trump.

“No se puede apoyar, no se puede suministrar, no se puede aceptar”, dijo en referencia a China y a Rusia.

Aplaudido por los parlamentarios, Trump advirtió que no dejará que “las ciudades estadounidenses sean amenazadas con la destrucción”.

“Llegó la hora de la fuerza”, dijo el presidente estadounidense.

La visita de Trump a Corea del Sur ha estado marcada por el clima de tensión que impera en la península coreana, debido a la intensificación del programa nuclear norcoreano.

Pyongyang realizó en septiembre su sexto ensayo nuclear, el más poderoso hasta la fecha, y probó varios misiles capaces de alcanzar el territorio estadounidense

En su discurso, Trump calificó al régimen de Pyongyang como una “cruel dictadura”, pero ofreció al líder norcoreano “un camino hacia un futuro mejor”.

“Las armas con las que ustedes se están haciendo no les darán más seguridad”, dijo Trump. “Están poniendo a su régimen ante un grave peligro”, advirtió.

“Sin embargo, pese a todos los crímenes cometidos contra Dios y el hombre”, agregó, “nosotros les vamos a ofrecer un camino hacia un futuro mejor”.

En sus palabras, el presidente estadounidense también destacó su vínculo con Corea del Sur.

– “Bastante frustrado” –

Por la mañana, Trump fue obligado a suspender un intento de visita sorpresa a la Zona Desmilitarizada que divide la península de Corea debido al mal tiempo, lo que le dejó “bastante frustrado”, dijo la Casa Blanca.

La Casa Blanca había informado antes del viaje de que el mandatario no visitaría la zona, pero Trump dejó su hotel en Seúl temprano por la mañana y abordó un helicóptero en la base militar de Yongsan, pero fue obligado a dar marcha atrás.

Es habitual que los presidentes estadounidenses que visitan Corea del Sur se desplacen a esta zona. Los soldados de Seúl y los de Pyongyang se sitúan frente a frente a lo largo de la franja de seguridad marcada por bloques de hormigón y casetas azules.

El presidente surcoreano, Moon Jae-In, había volado con anterioridad, antes de que el tiempo empeorara, por lo que se quedó esperando ante la frontera, una zona llena de alambradas, sembrada de minas y barreras antitanques, según los medios.

El helicóptero de Trump despegó de Yongsan pero tuvo que volver debido al mal tiempo. Esperó durante casi una hora a que las condiciones mejoraran, pero el tiempo empeoró y el viaje fue cancelado.
“La verdad es que está bastante frustrado”, dijo Sanders.

Sanders indicó que estaba previsto que el presidente surcoreano, Moon Jae-In, se encontrara con Trump en la franja de seguridad, lo que, según Sanders, hubiera sido “un momento histórico”, ya que nunca un presidente estadounidense ha visitado junto al jefe de Estado surcoreano la zona.