MIAMI, FLORIDA, 21 de noviembre.- Haití sigue siendo el país más pobre del hemisferio occidental. Aún no se recupera del terremoto de 2010, que dejó alrededor de 250.000 muertos, y del paso del huracán Matthew que volvió a sacudir la frágil infraestructura de esa nación.

Ahora otra mala noticia estremece a cerca de 60.000 haitianos que viven en Estados Unidos, damnificados de esas tragedias naturales, bajo la protección migratoria temporal o TPS.

El presidente Trump anunció que no habrá más extensiones de ese beneficio migratorio. Estas víctimas tendrán hasta el mes de julio de 2019 para empacar sus maletas y regresar a un país devastado. En el sur de la Florida viven 24.000 haitianos. Ellos han tenido hijos, trabajan, han echado raíces.

Como lo afirmó Jean Monestime, comisionado del Condado Miami-Dade por el distrito 2, nacido en Haití, “terminar el TPS para miles de haitianos respetuosos de la ley, que han vivido en Estados Unidos por muchos años, no los afectará a ellos, sino a la economía de las comunidades donde trabajan, compraron casas, criaron a sus hijos y van a la iglesia”.

Monestime, al igual que otros analistas, cree que regresar a su casa a esos damnificados va a complicar la recuperación del país, “y sin duda traer más desestabilización y generar otro éxodo masivo”.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) calificó la decisión del Gobierno de Trump de “cruel”. Afirmó que esa medida va a dividir muchas familias, que viven en este país y que tendrían que regresar a una nación asolada por epidemias de cólera, y ahora por los huracanes Irma y María”.

De acuerdo con Melba Pearson, subdirectora de ACLU, “hay un apoyo bipartidista en el Congreso para solucionar la situación de los haitianos con TPS y es hora que nuestros representantes pasen un proyecto de ley que abra un camino hacia la ciudadanía para esas personas”.

Este martes, en las afueras del distrito escolar de Miami-Dade, y por iniciativa del superintendente Alberto Carvalho, se reunieron miembros de la bancada bipartidista de la Florida en el congreso federal -el republicano Carlos Curbelo y la demócrata Frederica Wilson, más los miembros de la junta escolar y otros líderes de la comunidad- para dar su apoyo al TPS.

Carvalho, en un tuit, afirmó que esa reunión era la “prueba de que hacer lo correcto no requiere partidismo, sólo humanidad. No podría ser superintendente, padre, ciudadano inmigrante si no apoyara a los cerca de 18 mil niños y adultos impactados por el TPS”. Curbelo, por su parte, dijo que el sur de la Florida está unida en una solución permanente para quienes reciben ese beneficio migratorio.