MIAMI, Florida, 23 de diciembre.- Una mañana a mediados de febrero de 2011, un grupo de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) allanó la casa de Vanja Abreu en Pembroke Pines con una orden de arresto a nombre de la psicóloga clínica.

“Despertaron a mis hijos con las pistolas en la mano”, recuerda Abreu, quien dijo que los agentes confundieron a su hija de 18 años con ella. “Imagínese cómo debió sentirse mi hija con una pistola apuntándole a la cabeza”.

Los agentes se aparecieron en la casa para arrestar a Abreu bajo un cargo de conspirar con docenas de personas para estafar cientos de millones de dólares al programa del Medicare. Abreu, que se encargaba de supervisar la calidad de los servicios en la cadena de clínicas de la salud mental American Therapeutic, estaba visitando a familiares en República Dominicana cuando tuvo lugar el asalto.

Casi siete años después, Abreu vive todavía con las cicatrices de ese momento. En el 2012, fue hallada culpable en una corte federal de Miami y sentenciada a nueve años de cárcel. Tras pasar 1,029 días en una prisión federal de Tallahassee, una corte de apelaciones la liberó luego de desestimar la condena, y concluir que “no hay pruebas directas de que la Dra. Abreu conocía o participó en la conspiración”.