BARCELONA, 1 de octubre.- La policía española utilizó porras y pelotas de goma para frustrar el domingo el referéndum independentista de Cataluña en una demostración de fuerza que dejó cientos de heridos, según el Ejecutivo catalán, y sitúa al Gobierno central delante del enorme reto que supone calmar la tensión en la región.

En medio de una de las crisis políticas más grandes en décadas en el país, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que había declarado ilegal la votación, dijo que propondría conversaciones con todos los partidos para “reflexionar sobre el futuro”, pero insistió que el diálogo sobre Cataluña estaría “dentro de la ley”.

“No podemos permitir que la voluntad de concordia de los últimos 40 años se soliviante con un chantaje a toda la nación”, dijo el presidente. “Espero que ahora renuncien a un camino que, como se ha visto hoy, no conduce a ninguna parte”.

Durante el día, la violencia estalló en las calles de calles de Cataluña cuando la policía nacional irrumpió en los centros electorales con porras, arrastrando a los votantes. La actuación policial recibió críticas dentro y fuera del país.

Los servicios de salud de la Generalitat cifraron en 844 los heridos por los actos de la policía y el Ministerio del Interior dijo que 12 policías resultaron heridos.

“Propongo que todos los partidos políticos con representación parlamentaria se reúnan y, juntos, reflexionen sobre el futuro que todos enfrentamos”, dijo Rajoy en Moncloa. Sin embargo, mantuvo su postura firme contra la independencia catalana y elogió a los cuerpos de seguridad del Estado.

Mientras Rajoy apelaba al diálogo, el presidente catalán, Carles Puigdemont, dijo que trasladará los resultados del referéndum al Parlamento regional para que aplique la norma que dice que en caso de ganar el “sí” a la secesión se declararía la independencia de Cataluña de inmediato.

Tal y como se preveía, el Govern dijo que había contabilizado 2,26 millones de papeletas, el 90 por ciento a favor del “sí” y con una participación del 42,3 por ciento del censo de 5,3 millones de personas.

¿PRÓXIMO PASO?

El referéndum ha situado al país en su más profunda crisis constitucional en décadas y profundizado una fisura centenaria entre Madrid y Barcelona.

A pesar de la acción de la policía nacional, algunos colegios permanecieron abiertos, especialmente en zonas bajo la supervisión de la policía catalana, que adoptó una postura mucho más suaves.

“Estoy muy contenta porque a pesar de todos los obstáculos, he logrado votar”, dijo Teresa, una pensionista de 72 años en Barcelona que había aguardado durante seis horas para votar.

En una mesa de votación, un hombre envuelto en una bandera española votó mientras que otros aplaudieron. Las encuestas muestran que alrededor del 40 por ciento de rica región quiere la independencia de España, aunque una mayoría defiende la celebración de un referéndum sobre el asunto.

La votación no tendrá validez, ya que ha sido bloqueada por el Tribunal Constitucional, por incumplir la Carta Magna del 1978 que restauró de forma efectiva la democracia en España después de la dictadura del general Francisco Franco.

Los mercados han reaccionado con cautela pero con calma a la situación hasta ahora, aunque la agencia de calificación crediticia S&P dijo el viernes que tensiones prolongadas podrían perjudicar las halagüeñas perspectivas económicas del país.

Nicola Sturgeon, la líder independentista de Escocia, que votó a favor de permanecer en el Reino Unido en un referéndum de 2014, dijo estar preocupada por las imágenes que estaba viendo desde Cataluña.

“Independientemente de las opiniones sobre la independencia, todos deberíamos condenar las escenas que se están viendo y pedir a España que cambie de rumbo antes de que alguien esté gravemente herido”, dijo en Twitter.